Tal vez les canse el ver tanto texto pero les invito a interiorizar estas ideas acerca de lo que vivimos hoy.Pascua es la fiesta que prueba si somos o no verdaderamente cristianos.Porque, seamos honestos: hace falta creer firmemente para vivir con la convicción de que se resucita de la muerte. Quizás en la ficción es más fácil creerlo, o mejor todavía, en la ciencia ficción. ¿Pero un predicador itinerante judío que vivió hace más de 2000 años? Si, la fe de que Jesús de Nazaret resucitó de la muerte exige un esfuerzo de nuestra imaginación.Pero, justamente éste es el punto: la fe nunca significó algo racional, algo que se puede calcular, analizar, dominar. Para hacer una comparación, se necesita la fe cuando los otros nos dicen que es inútil luchar contra la injusticia, que es ingenuo creer que no sólo es necesario un mundo mejor sino que también es posible, que es irrespetuoso sostener que la autoridad deba ser responsable, incluso en nuestra Iglesia.Y así, es triste decirlo, basándose en lo que decimos y hacemos en nuestros momentos débiles, uno debe preguntarse si realmente creemos en Pascua. Porque hemos domesticado muy bien nuestra fe, haciendo respetable nuestra religión. En muchos lugares de nuestro mundo hoy las Iglesias están llenas de buena gente, gente trabajadora, gente con valores, gente que merece la admiración de toda la comunidad. Y probablemente nosotros nos colocamos entre estas personas. No hay nada malo en esto, salvo que Jesús insistió en que fuéramos una luz, levadura, y en que amáramos a todos. Y hacer esto, a menudo, no es compatible con larespetabilidad. Veamos sólo algunas de las lecciones que nos ha dado. Una, su afirmación de que los pecadores y las prostitutas tenían más probabilidad de entrar en el Reino de Dios que nosotros. ¿Aceptamos esta enseñanza, nosotros que somos consideradospersonas respetables? Quizás nos consolamos a nosotros mismos creyendo que Jesús trataba de captar la atención hablando de manera hiperbólica. Pero el Señor no era muy dado a la hipérbole. Él quería decir exactamente lo que dijo.Segundo, la enseñanza acerca de aquellos que comienzan el trabajo a la undécima hora recibiendo la misma recompensa de aquellos que trabajaron y penaron todo el día bajo el sol. Esto quizás nos resulta difícil de digerir a los que somos respetables. Pero una vez más, el Señor nos recuerda que sus caminos no son nuestros caminos.Si, la fiesta de Pascua plantea preguntas inquietantes sobre el mensaje del evangelio y el modo en que lo vivimos. Aunque en muchos países tengamos diversas manifestaciones con motivo de esta celebración y fiestas, y grandes tradiciones, la Pascua tendría que sacudirnos hasta las raíces, forzarnos a responder a ciertas preguntas difíciles sobre nuestras prioridades, sobre aquello en lo que vale la pena gastar nuestras energías, sobre los valores por los cuales queremos entregar nuestras vidas. Porque la fiesta de Pascua no habla con rodeos, ella rechaza una reinterpretación del mensaje evangélico que no trastorne toda nuestra visión del mundo. Sí, la fiesta de Pascua es un desafío para nuestras creencias. Sigue diciendo que amemos a nuestros enemigos, que reparemos los daños hechos a los pobres, que no hagamos la vista gorda ante el sufrimiento, que no explotemos a los más débiles. Sí, la fiesta de Pascua puede ser un peso porque es inequívoca en su mensaje: la venida de Jesús cambió nuestro mundo, trajoconsigo una Buena Nueva desconocida hasta entonces. La fiesta de Pascua exige que le respondamos en consecuencia. Buen viento y Buena Mar para tod@s y Felices Pascuas de Resurrección...
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