domingo, 12 de abril de 2009

La Utopía continúa




A manera de introducción fraternaNuestra Agenda nació y ha caminado siempre a la luz y bajo el estímulo de la Utopía. Una Utopía indefinida en sus contornos y en su hora, pero irrenunciable desde nuestro compromiso con el humanismo integral.Cada año ha tenido también la Agenda un tema central, tratado por especialistas que abordan ese tema desde ángulos diferentes.
Los temas han sido mayores, ambiciosos, como el diálogo intercultural, la comunicación, la democracia, la política, el mundo indígena, las migraciones, la deuda externa, la Patria Grande... Temas mayores, digo, porque abarcan personas y pueblos, nuestro Continente y el Tercer Mundo, la solidaridad del Primer Mundo y la transformación de las instituciones internacionales.Tema mayor, urgente y conflictivo, ha sido el tema de la última edición, 2008: la política que murió o que tiene que morir, y una política otra, de justicia, de igualdad, de dignidad, plural en realizaciones concretas y auténticamente mundial frente a la perversa mundialización del capitalismo neoliberal.
Hace siglos que la Humanidad ha ido forjando mediaciones para realizar la política, conflictivamente, tanteando, en experiencias históricas, contradictorias a veces y hasta inhumanas.Hablar de política era lógicamente hablar de ciudadanía, de participación corresponsable, de sistemas, de gobiernos, de partidos. En esta Agenda de 2009 queremos avanzar, con temblor de aventura, preguntándonos sobre la mediación sistémica para una política verdaderamente humana y mundial.Hoy el rey está desnudo.
El Tercer Mundo, sobre todo, ha experimentado amargamente la iniquidad de ese sistema homicida y ecocida que es el capitalismo, ahora neoliberal y global. ''El sistema neoliberal, pondera Mario Soares, está dando manifiestas señales de agotamiento y de incapacidad; se exige un nuevo orden económico mundial''. Con indignación, con nostalgia, arropados por tanto ensueño y lucha y sangre, respondiendo a la dignidad herida de la mayoría humana, nos volvemos hacia el socialismo: un socialismo nuevo, reza el título de esta Agenda. Porque evidentemente no se trata de repetir ensayos que han dado, muchas veces, en decepción, en violencia, en dictadura, en pobreza, en muerte. No se trata de ''mirar hacia atrás con ira'' ni de volver a modelos superados. Se trata de revisar, de aprender del pasado, de actualizar, de no conformarse y, por lo mismo, de vivir hoy y aquí, localmente y globalmente, la siempre nueva Utopía.El subtítulo de la Agenda afirma categóricamente que la Utopía continúa, que no es una quimera sino un desafío. Por eso nos preguntamos cómo vamos de Utopía. Preocupados por la construcción diaria de la política como arte de lo posible, ¿perdemos de vista lo que parece imposible y sin embargo es necesario? ¿Hay que conformarse con elegir gobiernos más o menos de izquierda y continuar, sumisos o derrotados, dentro del sistema capitalista de derecha? ¿Qué queda de la vieja disyuntiva capitalismo-socialismo? (No falta quien afirme que ya pasó la hora de las derechas y las izquierdas. A esta afirmación el humorista responde: ''El que no haya derecha ni izquierda, no significa que no haya arriba y abajo''; ''los que tienen y los que no tienen», diría Cervantes). ¿Ya no es posible el socialismo? ¿Hemos llegado tarde? ¿No sigue siendo la Utopía «necesaria como el pan de cada día''?¿Pero qué socialismo o socialismos? Abogamos por un socialismo nuevo.
Con la novedad de una democracia radicalizada, universal, económica, social y cultural. ''No habrá socialismo, afirma Boaventura de Sousa Santos, y sí socialismos. Tendrán en común reconocerse en la definición de socialismo como democracia sin fin''.La Agenda nos pregunta: ¿qué cambios hemos experimentado en función de las lecciones que nos ha dado la historia? ¿Qué actitudes, qué acciones son de esperar hoy de una militancia socialista? Nadie nace socialista, el socialista se hace. Personalmente y comunitariamente. Hay valores referenciales, eso sí, que son columnas maestras del socialismo nuevo: la dignidad humana, la igualdad social, la libertad, la corresponsabilidad, la participación, la garantía de alimento, salud, educación, vivienda, trabajo, la ecología integral, la propiedad relativizada porque sobre ella pesa una hipoteca social.''No hay estructura socialista, insiste Fray Betto, que produzca, por efecto mecánico, personas de índole generosa, abiertas al compartir, si no se adopta una pedagogía capaz de promover permanentemente emulación moral, capaz de hacer del socialismo el nombre político del amor''. ''Es ilusión voluntarista, advierte Wladimir Pomar, establecer formas rígidas para las transformaciones necesarias y para la radicalización de la democracia...
Ellas, las transformaciones, dependen de muchos factores que trascienden nuestro simple deseo y demandan tiempo y sudor. Sin una visión clara al respecto cualquier socialismo corre el riesgo de resbalar, tanto para el democratismo caótico como para el autoritarismo''. Evidentemente un socialismo que merezca este nombre, rechaza, por definición, toda dictadura y todo imperialismo; y también toda democracia que sea apenas formal.Agustí de Semir constata que ''dadas las trampas de la democracia son muchos los que se sitúan fuera del sistema y hablan de trabajar en red. Hacen la lucha desde otro punto de partida, con foros sociales, ocupación de tierra, acogida de emigrantes, medios de comunicación alternativos, etc. Trabajar en red significa hacerlo de un modo horizontal pero coordinado, crecer desde abajo y de modo descentralizado, alimentar la autogestión y la acción directa''.''Socialismo, por tanto, afirma Paul Singer, significa una economía organizada de tal modo que cualquier persona o grupo de personas tengan acceso a crédito para adquirir los medios de producción de que necesitan para desarrollar actividades de su elección. Esto implica, evidentemente, la eliminación de la pobreza, de la exclusión social...''.El sociólogo Francois Houtart propone cuatro principios-objetivos para un socialismo nuevo: 1. Prioridad de una utilización renovable de los recursos naturales; 2. Predominio del valor de uso sobre el valor de cambio; 3. Participación democrática en todos los sectores de la vida colectiva; 4. Interculturalidad.
La Utopía continúa, a pesar de todos los pesares. Escandalosamente desactualizada en esta hora de pragmatismo, de productividad a toda costa, de postmodernidad escarmentada. La Utopía de que hablamos la compartimos con millones de personas que nos han precedido, dando incluso la sangre, y con millones que hoy viven y luchan y marchan y cantan. Esta Utopía está en construcción; somos obreros de la Utopía. La proclamamos y la hacemos; es don de Dios y conquista nuestra. Con esta ''agenda utópica» en la mano y en el corazón, queremos ''dar razón de nuestra esperanza''; anunciamos e intentamos vivir, con humildad y con pasión, una esperanza coherente, creativa, subversivamente transformadora.

LAS NUEVAS TENDENCIAS IDEOLÓGICAS LATINOAMERICANAS

América Latina, el continente y sus islas han sido capaces de autodefinirse como ningún otro continente lo ha hecho a lo largo de la historia. Otros continentes no se sienten a sí mismo como éste.

Las muchas patrias que hacen esta América, son incluso una sola patria, la Patria Grande, su vinculación con Dios y con la tierra, son destacadamente matriarcales. Todos los latinoamericanos, legítimos o no, sienten el continente como una especie de hogar común; hay entre nosotros, un fuerte sentido de consanguinidad por el que hacemos nuestros, a los pensadores, héroes, mártires, artistas; las causas de pensamiento liberador, de cualquier rincón, de cualquier ángulo del continente; todo esto frente a la geopolítica mortal del imperio, de las sucesivas naciones dominadoras o de las actuales corporaciones transnacionales. En América Latina ha ido surgiendo la conciencia y hasta la estructuración de la geopolítica vital, de la intersolidaridad de todo el continente, aquí nacen todas las ideologías que hoy vivimos, con una síntesis de los vientos traídos desde Europa, aunque hombres y mujeres de estas tierras, ya comenzaron a pensar sobre sí mismos y sobre su entorno real. Es como van naciendo las ideologías, entendiéndose por ideología, el conjunto de ideas tendientes a la conservación o la transformación del sistema existente, en sus estructuras económica, social, política, cultural y religiosa, que caracterizan a un grupo, institución, movimiento cultural, social, etc. O como dirá Sartré, la ideología genera un modo de ver la realidad. Sin embargo, hay que aclarar que son tres ideologías, muy marcadas que se han vivido en algunos países latinoamericanos: liberalismo-conservadurismo, marxismo–leninismo y seguridad nacional. El origen de la mayoría de las ideologías se encuentra en una corriente filosófica. El sentido más elaborado de ideología es el de Hegel y Marx, considerando la ideología como una dialéctica del pensamiento (idealismo), o el pensamiento sobre la materia (materialismo).

En América Latina se comenzó a percibir estas corrientes, sin olvidar jamás sus fuentes originales de pensamiento, por eso hasta ahora poco han calado las ideologías foráneas sino únicamente en las élites universitarias. Lo nuestro ha sido el fiel reflejo de un pensamiento y sentimiento de sojuzgamiento y opresión, el despojo no sólo de espacios geográficos sino del derecho que tienen los hombres de ser ellos mismos, de pensar por sí mismos, de ser dueños de su cultura. Si el ser humano se identifica con su creador, por ser amante y libre, por conocer; estas raíces nos impulsan a seguir el ejemplo de los grandes de nuestra América, sus ideales los llevó a la liberación y a la lucha tenaz contra los opresores, sus ideas se hicieron canto, clamor, grito, sangre y muerte, pero por sobre todo libertad, la resistencia indígena desde hace más de 500 años, tiene nombres inmortales frente a la acción conquistadora de los europeos, merecen recuerdo especial los héroes de pensamiento y de acción indígena que dieron ejemplo de valor y heroísmo. El pensamiento y gestas heroicas como el de nuestros inmortales Atahualpa y Rumiñahui, y entre otros: Túpac Amaru en el Perú, Túpac Catari en Bolivia, Cuauhtémoc en México, Caupolican en Chile, Enriquillo en República Dominicana, Calarca en Colombia, Antonio Felipe Camarao en Brasil, entre otros, el proceso dialéctico de la historia ha llevado a los mestizos a ser pujantes desde sus raíces, su conciencia creciente hace que cada vez más se deteste, en los sectores concientes de la patria grande, los gobiernos o figuras lacayas, y los programas político, económicos, socioculturales servilmente sometidos.

Esta patria grande, más que una patria ya hecha es una patria utópica. Lo mejor de lo que sueña, los mejores de ayer y de hoy, las luchas y martirios, las marchas, los gritos y los cantos de los indígenas, pensadores, obreros, sindicatos y juventud universitaria, han hecho de América Latina, por muchos títulos, el continente de la esperanza. Porque posee una de las mayores biodiversidades del planeta y una rica sociodiversidad, representada por sus pueblos y culturas. Somos la tierra de aquella flor nuestra defendida por los pueblos Azteca, Maya e Inca, somos el talento brillante de Eugenio Espejo y Montalvo, somos la reivindicación de género con Manuelita Sáenz y Matilde Hidalgo, la denuncia artística de Guayasamín y Kingman, somos el quilombo liberador del Brasil, la patria grande de Bolívar y Rodó, la América nuestra, de Martí y Sandino, el alma matinal de Mareátegui, el hombre y la mujer nuevos del Che Guevara, el gracias a la vida de Violeta Parra, la cantata sudamericana de Mercedes Sosa, el fino romanticismo de Neruda y la Mistral; estos hombres y mujeres fueron y serán más que una ideología, son nombres luminosos y quedará una inmensa muchedumbre de esos 500 años de resistencia indígena, negra y popular, pues esta patria grande también esta tejida de sangre de los negros traídos desde África como esclavos para América.

Se trata de una herencia específicamente indígena, los grandes libros sagrados de nuestros pueblos primigenios son verdaderas Biblias de utopía humana y social; y el mito fundante del pueblo Guaraní, la búsqueda de la tierra sin males atraviesa la mitología y la ideología de antiguos y nuevos hombres de Abya Yala o tierra fecunda de América Latina. Esta característica de soñar y de poner la utopía como programa de revolución, de partido y hasta de gobierno nos ha sido reprimida por los racionalistas del primer mundo. Esta utopía es el cimiento y el vuelo de los mejores procesos sociales que el continente ha vivido. Solamente la utopía latinoamericana amada, defendida y proclamada, sostiene en el continente organizaciones y experiencias tenazmente alternativas: frentes, partidos, movimientos, comités, prácticas comunales y de solidaridad, narrados por Icaza en su Huasipungo y Ortiz en Juyungo. En Ecuador de manera especial, en las últimas décadas el levantamiento indígena ya tiene historia. Actualmente nuestra elite indígena, negra y montubia han cubierto buena parte de sus reivindicaciones reclamando el respeto a sus derechos.

Mientras haya imperio y colonialismo, muchos pueblos estarán prohibidos de ser ellos y ser libres, mientras hayan pueblos explotados, de tercer y cuarto mundos, despreciados por la ambición o la prepotencia de otros, habrá imperialismo. La encíclica Sollicitudo Rei Socialis de Juan Pablo II, hace una advertencia: “anti imperialismo significa la contestación radical a todo colonialismo y dominación o hegemonía sociopolítico–económico–cultural”. Pero ya sabemos que el mejor modo de seguir imperando es hacer creer que ya no se impera. Hay también una actitud neoliberal que defiende a toda costa la libertad de las personas individualmente, dejando al lado la liberación de los pueblos. Puro egoísmo y falacia camuflada. De hecho no hay personas libres en pueblos esclavos. No nos basta con ser libres para votar, queremos ser libres para vivir libremente. En cristiano o en bíblico, sería bueno recordar que Dios ha hecho a las personas a su imagen y semejanza, iguales en dignidad y no precisamente en moldes.

En ninguna época de la historia humana un imperio ha sido más rico ni más poderoso, ni en ningún momento de la historia humana una colonia ha sido más numerosa y más pobre que esta colonia del tercer mundo, porque los mecanismos de enriquecimiento y de empobrecimiento, de dominación y de dependencia han sido más poderosos y legalmente estructurados. Porque el nuevo orden mundial con la ley de libre comercio se da el lujo de definir cuantas personas tienen derecho a nacer y cuantos nacidos tendrán derecho a sobrevivir. Para que no pueda existir un primer mundo egoísta y deshumanizado, aspiremos a formar en América Latina una familia grande, mucho más humana. La contestación ha esa dominación macro imperial significa para nosotros la afirmación primigenia de la propia vida. El mecanismo de la deuda externa y el fondo monetario internacional, es la máxima guerra, el genocidio mayor que se haya vivido en la historia humana, mucho más que los campos de concentración nazis. Es la guerra que más muertos causa.

América nace como América sintiéndose dependiente, invadida, sojuzgada, como sometida y como colonia. Fue primero el imperio español. Hoy es el macro imperio transnacional del país del norte. Eso explica la permanente posición anti imperialista y libertaria de nuestros próceres de las independencias; antes y más radicalmente de los grandes lideres indígenas y negros; de nuestros artistas e intelectuales, de las mismas expresiones de la cultura popular.

Las ideologías han desorientado a la política y a los gobiernos, pisoteando al pueblo con la más grave injusticia que ha desembocado en la proliferación del narcotráfico, de líderes equivocados que sostienen las narcoguerrillas y paramilitarismo, grupos violentos que destruyen a la juventud, a las familias y a sus pueblos. En esto reside la búsqueda sin fin de nuestra propia identidad, como gente ambigua que, no siendo ya indígena, ni africana, ni europea tarda todavía en asumir con orgullo el pueblo nuevo que somos.

Pueblo, sino mejor, por lo menos más humano que la mayoría, puesto que está hecho de las más variadas humanidades, pueblo que ha sufrido durante siglos la miseria y la opresión más brutales y continuadas, aún muy llagado por las marcas de la esclavitud y del colonialismo, muy mal servido, por un alienado e infiel grupo de intelectuales, pero pueblo que se abre ya para el futuro y en marcha ya para crear su propia civilización movido por el hambre insaciable de felicidad y alegría. Surgimos así como pueblos nuevos, que tenemos futuro, sus hazañas no están en el pasado sino en el porvenir, haber construido como bastos pueblos lingüística, cultural y étnicamente homogéneos, están llamados a crear una nueva condición humana, quizá mucho más solidaria.

Nosotros los latinos no podemos entrar en la danza de glorias pasadas, aquellos horrores, fueron dolores de parto en medio de un genocidio iniciado en la conquista. Lo que merece tomarse en cuenta no sólo es la sangre derramada, sino la criatura que allí se engendró. Somos parcela fecunda que se prepara para realizar su mayor gesta libertaria, para lograr todas sus potencialidades, una latinidad mejorada y renovada, revestida de nuevas ideas, aspiraciones de carnes indias y negras, heredera de la sabiduría de vivir de los pueblos de la floresta y el páramo, de las altitudes andinas y de los mares. Unidos todos los pueblos de la patria grande, por Dios amor que es nuestra raíz, por el evangelio y su primer evangelizador Cristo, que ofrece la liberación del egoísmo que es la raíz de la verdadera revolución del mundo, los jóvenes creemos que sólo el amor es revolucionario, Cristo está siempre activo por todo el que lucha por la justicia y la fraternidad universal. Ya podemos hacer nuestro aquel grito de apasionada esperanza que heredamos de nuestros hermanos mayas:

“Arrancaron nuestro frutos, cortaron nuestras ramas, quemaron nuestro tronco pero no pudieron matar nuestras raíces”. Latinoamericanos, nacidos para amar y luchar por la reivindicación de nuestros derechos con altura y dignidad humanas, convencidos que la justicia nos lleva a la liberación total, camino seguro para la paz.

¡FELICES PASCUAS!

Tal vez les canse el ver tanto texto pero les invito a interiorizar estas ideas acerca de lo que vivimos hoy.Pascua es la fiesta que prueba si somos o no verdaderamente cristianos.Porque, seamos honestos: hace falta creer firmemente para vivir con la convicción de que se resucita de la muerte. Quizás en la ficción es más fácil creerlo, o mejor todavía, en la ciencia ficción. ¿Pero un predicador itinerante judío que vivió hace más de 2000 años? Si, la fe de que Jesús de Nazaret resucitó de la muerte exige un esfuerzo de nuestra imaginación.Pero, justamente éste es el punto: la fe nunca significó algo racional, algo que se puede calcular, analizar, dominar. Para hacer una comparación, se necesita la fe cuando los otros nos dicen que es inútil luchar contra la injusticia, que es ingenuo creer que no sólo es necesario un mundo mejor sino que también es posible, que es irrespetuoso sostener que la autoridad deba ser responsable, incluso en nuestra Iglesia.Y así, es triste decirlo, basándose en lo que decimos y hacemos en nuestros momentos débiles, uno debe preguntarse si realmente creemos en Pascua. Porque hemos domesticado muy bien nuestra fe, haciendo respetable nuestra religión. En muchos lugares de nuestro mundo hoy las Iglesias están llenas de buena gente, gente trabajadora, gente con valores, gente que merece la admiración de toda la comunidad. Y probablemente nosotros nos colocamos entre estas personas. No hay nada malo en esto, salvo que Jesús insistió en que fuéramos una luz, levadura, y en que amáramos a todos. Y hacer esto, a menudo, no es compatible con larespetabilidad. Veamos sólo algunas de las lecciones que nos ha dado. Una, su afirmación de que los pecadores y las prostitutas tenían más probabilidad de entrar en el Reino de Dios que nosotros. ¿Aceptamos esta enseñanza, nosotros que somos consideradospersonas respetables? Quizás nos consolamos a nosotros mismos creyendo que Jesús trataba de captar la atención hablando de manera hiperbólica. Pero el Señor no era muy dado a la hipérbole. Él quería decir exactamente lo que dijo.Segundo, la enseñanza acerca de aquellos que comienzan el trabajo a la undécima hora recibiendo la misma recompensa de aquellos que trabajaron y penaron todo el día bajo el sol. Esto quizás nos resulta difícil de digerir a los que somos respetables. Pero una vez más, el Señor nos recuerda que sus caminos no son nuestros caminos.Si, la fiesta de Pascua plantea preguntas inquietantes sobre el mensaje del evangelio y el modo en que lo vivimos. Aunque en muchos países tengamos diversas manifestaciones con motivo de esta celebración y fiestas, y grandes tradiciones, la Pascua tendría que sacudirnos hasta las raíces, forzarnos a responder a ciertas preguntas difíciles sobre nuestras prioridades, sobre aquello en lo que vale la pena gastar nuestras energías, sobre los valores por los cuales queremos entregar nuestras vidas. Porque la fiesta de Pascua no habla con rodeos, ella rechaza una reinterpretación del mensaje evangélico que no trastorne toda nuestra visión del mundo. Sí, la fiesta de Pascua es un desafío para nuestras creencias. Sigue diciendo que amemos a nuestros enemigos, que reparemos los daños hechos a los pobres, que no hagamos la vista gorda ante el sufrimiento, que no explotemos a los más débiles. Sí, la fiesta de Pascua puede ser un peso porque es inequívoca en su mensaje: la venida de Jesús cambió nuestro mundo, trajoconsigo una Buena Nueva desconocida hasta entonces. La fiesta de Pascua exige que le respondamos en consecuencia. Buen viento y Buena Mar para tod@s y Felices Pascuas de Resurrección...