domingo, 11 de octubre de 2009

Obama: ¿Premio Nobel de la Paz o de la Guerra?

Por: Álex Mora Arciniegas
El presidente de Estados Unidos Barak Obama ha obtenido el premio Nobel de la Paz. Dicen los miembros del jurado que han valorado la apuesta del presidente de EEUU por un mundo sin armas nucleares, y por la paz mundial. ¡Qué lumbreras!
Poco hay que decir. Como mucho, reseñar que han premiado a quien aún no ha hecho nada en beneficio de la paz, y sólo "apuesta" por el desarme, algo que no resulta novedoso, pues sus antecesores en el cargo hicieron lo mismo y siempre se quedó todo en promesas vacías. Los cantos de sirena de Obama sobre el desarme, parecen ser tan falsos como él, pues no ignora que EEUU está en pleno declive y, en consecuencia, necesita potenciar, aún más, su poderío militar para generar nuevas guerras que prolonguen su agonía como potencia hegemónica, sede del imperialismo.
Obama, hasta ahora, no ha tomado ninguna decisión determinante en aras de la paz o el desarme. El presidente del país que riega terrorismo y genocidios por todo el mundo, y primer exportador de armas, no tiene intenciones inmediatas de retirar las tropas de Iraq (más de un millón de muertos iraquíes, hasta ahora); no sabe qué hacer con la guerra de Afganistán, donde sus jefes militares provocan matanzas de civiles y hasta el momento Bin Laden pasea las barbas por ahí y no lo atrapan; concede patente de corso a Israel para que continúe masacrando al pueblo palestino; se niega a levantar el bloqueo criminal contra Cuba, autoriza que se instalen siete bases militares en Colombia para controlar Latinoamérica con el pretexto de la lucha antidrogas y amenaza a Irán por desarrollar un proyecto nuclear al que Teherán tiene pleno derecho. ¿A eso le llaman trabajar por la paz y el desarme?
Hace tiempo que el Nobel de la Paz cayó en tela de dudas, incluso Menajem Beguin (un terrorista criminal) obtuvo ese galardón. Está tan trastocado y venido a menos el concurso que basta con fijarse en algunos candidatos (Bill Clinton, o el mafioso Berlusconi) para comprender que necesita regenerarse con urgencia, y retomar su concesión a personas honestas y sin doble moral. Adjudicárselo a Obama es un chiste malo, a no ser que estén pensando cambiar su denominación actual, por la de "Premio Nobel de la Guerra"… Definitivamente, se ven cosas y se ven guevadas como decimos en mi tierra.

jueves, 27 de agosto de 2009

Unasur y el espejo de Uribe

Esas bases son la avanzada de una agresión militar, que puede no consumarse hoy o mañana, pero que seguramente tendrá lugar cuando el imperialismo lo considere conveniente. Por eso la UNASUR debe rechazar enérgicamente su presencia y exigir la suspensión del proceso de instalación de las bases.

Por: Atilio A. Boron

La Cumbre de la UNASUR en Bariloche tendrá que enfrentar dos gravísimos problemas que abruman a América Latina: el golpe militar en Honduras y la militarización de la región como resultado de la instalación no de una sino de siete bases militares norteamericanas en Colombia.
En relación a lo primero la UNASUR deberá exigirle a Barack Obama coherencia con sus propias declaraciones a favor de una nueva era en las relaciones interamericanas. Como lo hemos reiterado en numerosas oportunidades este golpe es un globo de ensayo para testear las respuestas de los pueblos y los gobiernos de la región. Y si tiene lugar en Honduras es precisamente porque fue ese el país más meticulosamente sometido a la influencia ideológica y la dominación política de Washington.

Fracasada la negociación de la OEA Washington procedió a suspender la emisión de visas para los ciudadanos de Honduras. Medida tibia, muy tibia, pero síntoma de que está tomando nota del clima político imperante en la región. Pero Obama debe hacer mucho más, y dejar de lado el falaz argumento que expresara hace unos pocos días cuando se refirió a la contradicción en que incurrirían los críticos del imperialismo al exigirle ahora que intervenga en Honduras. Es ''irónico'' -dijo en esa ocasión- ''que algunos de los que han criticado la injerencia de Estados Unidos en América Latina se quejen ahora de que no está interfiriendo lo suficiente''.

Sabemos que Obama no está demasiado informado de lo que hacen sus subordinados civiles o militares, para ni hablar de los servicios de inteligencia. Pero debería saber, por ser tan elemental, que Estados Unidos viene interviniendo en Honduras desde 1903, año en que primera vez los marines desembarcaron en ese país para proteger los intereses norteamericanos en un momento de crisis política.

En 1907, en ocasión de la guerra entre Honduras y Nicaragua, tropas estadounidenses se estacionaron durante unos tres meses en las ciudades de Trujillo, Ceiba, Puerto Cortés, San Pedro Sula, Laguna y Choloma. En 1911 y 1912 se reiterarían las invasiones, en este último caso para impedir la expropiación de un ferrocarril en Puerto Cortés. En 1919, 1924 y 1925 fuerzas expedicionarias del imperio volverían a invadir Honduras, siempre con el mismo pretexto: salvaguardar la vida y la propiedad de ciudadanos norteamericanos radicados en este país. Pero la gran invasión ocurriría en 1983, cuando bajo la dirección de un personaje siniestro, el embajador John Negroponte, se establecería la gran base de operaciones desde la cual se lanzó la ofensiva reaccionaria en contra del Sandinismo gobernante y la guerrilla salvadoreña del Frente Farabundo Martí.

Obama no puede ignorar estos nefastos antecedentes y por lo tanto debe saber que el golpe contra Zelaya sólo fue posible por la aquiescencia brindada por su gobierno. Lo que se le está pidiendo es que Estados Unidos deje de intervenir, que retire su apoyo a los golpistas, único sustento que los mantiene en el poder, y que de ese modo facilite el retorno de Zelaya a Tegucigalpa. La Casa Blanca dispone de muchos instrumentos económicos y financieros para disciplinar a sus compinches. Si no lo hace es porque no quiere, y los gobiernos y pueblos de América Latina deberían sacar las conclusiones del caso.

En relación al segundo problema, las bases norteamericanas en Colombia, es preciso decir lo siguiente. Primero, que el imperio no tiene diseminadas 872 bases y misiones militares a lo ancho y largo del planeta para que sus tropas experimenten las delicias del multiculturalismo o de la vida al aire libre. Si las tiene, a un costo gigantesco, es porque tal como lo ha dicho Noam Chomsky en numerosas oportunidades, son el principal instrumento de un plan de dominación mundial sólo comparable al que en los años treintas alucinara a Adolf Hitler.

Pensar que esas tropas y esos armamentos se desplegarán en América Latina para otra cosa que no sea asegurar el control territorial y político de una región que los expertos consideran como la más rica del planeta por sus recursos naturales -acuíferos, energéticos, biodiversidad, minerales, agricultura, etcétera- constituye una imperdonable estupidez. Esas bases son la avanzada de una agresión militar, que puede no consumarse hoy o mañana, pero que seguramente tendrá lugar cuando el imperialismo lo considere conveniente. Por eso la UNASUR debe rechazar enérgicamente su presencia y exigir la suspensión del proceso de instalación de las bases. Y, además, aclarar que este no es un ''asunto interno'' de Colombia: nadie en su sano juicio puede invocar los derechos soberanos de un país para justificar la instalación en su territorio de fuerzas y equipamientos militares que sólo podrán traer destrucción y muerte a sus vecinos. Cuando en los años treinta Hitler rearmó a Alemania los Estados Unidos y sus aliados pusieron el grito en el cielo, sabedores que el paso siguiente sería la guerra, y no se equivocaron. ¿Por qué ahora sería diferente?

Segundo: mientras Uribe sea presidente de Colombia no habrá solución a este problema. Él sabe, como todo el mundo, que Estados Unidos ha venido confeccionando un prontuario que no cesa de crecer en donde se lo califica de narcotraficante y de cómplice de los crímenes de los para militares. En 2004 el Archivo Federal de Seguridad de Estados Unidos dio a conocer un documento producido en 1991 en el que se acusa al por entonces senador Álvaro Uribe Vélez de ser una de los principales narcotraficantes de Colombia, referenciado como el hombre número 82 en un listado cuyo puesto 79 ocupaba Pablo Escobar Gaviria, capo del cartel de Medellín. El informe, que puede leerse en http://www.gwu.edu/%7Ensarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf asegura que el hoy presidente colombiano ''se dedicó a colaborar con el cartel de Medellín en los más altos niveles del gobierno.

Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en el tráfico de narcóticos en Estados Unidos. Su padre fue asesinado en Colombia por su conexión con los narcos. Uribe trabajó para el Cartel de Medellín y es un estrecho amigo personal de Pablo Escobar Gaviria ...(y) fue uno de los políticos que desde el Senado atacó toda forma de tratado de extradición.'' Por lo tanto, Uribe no tiene ningún margen de autonomía para oponerse a cualquier pedido que provenga de Washington. Su misión es ser el Caballo de Troya del imperio y sabe que si se resiste a tan ignominiosa tarea su suerte no será distinta de la que corrió otro personaje de la política latinoamericana, presidente también él: Manuel Antonio Noriega, quien una vez cumplida con la misión que la Casa Blanca le asignara fue arrestado en 1989 luego de una cruenta invasión norteamericana a Panamá y condenado a 40 años de prisión por sus vinculaciones también con el cártel de Medellín. Cuando Noriega dejó de ser funcional a los intereses del imperio pasó velozmente y sin escalas de presidente a prisionero en una celda de máxima seguridad en los Estados Unidos.

Ese es el espejo en que día y noche se mira Uribe, y eso explica su permanente crispación, sus mentiras, y su desesperación por volver a ser elegido como presidente de Colombia, convirtiendo a ese entrañable país sudamericano en un protectorado norteamericano, y a él mismo en una suerte de procónsul vitalicio del imperio, dispuesto a enlutar a todo un continente con tal de no correr la misma suerte que su colega panameño.

sábado, 25 de julio de 2009

Cuatro razones para el estupor entre Correa y las FARC

"No veo cuál pueda ser el problema, caso de que fuera cierto y no otro montaje más de ciertas centrales de supuesta inteligencia con la complicidad de los grandes medios de comunicación, de que Correa recibiera, como candidato a la presidencia de Ecuador, ayuda económica de las FARC".


Por: Koldo Campos Sagaseta
::Rebelión

Nunca he podido entender porqué es delito recaudar en la calle fondos para apoyar la resistencia iraquí contra los ejércitos de ocupación y no lo es financiar esa misma ocupación a través de la banca, o porqué es punible captar combatientes, así sean suicidas, para defender tu país y no lo es abrir una empresa que reclute mercenarios que emplear en la guerra.

Por ello no veo cuál pueda ser el problema, caso de que fuera cierto y no otro montaje más de ciertas centrales de supuesta inteligencia con la complicidad de los grandes medios de comunicación, de que Correa recibiera, como candidato a la presidencia de Ecuador, ayuda económica de las FARC.

En cualquier caso reconozco que a mi también me sorprendió la ''noticia''.

En primer lugar porque puesto a financiarse con fondos extranjeros parece más lógico haber acudido a Chávez, que como presidente de un estado petrolero lo supongo en capacidad de manejar más recursos que una organización armada y clandestina.

Si como aseguran ciertos medios las FARC tienen que recurrir a los secuestros para autofinanciarse, no parece tener demasiada lógica administrativa que desvíen los recursos que no tienen en veleidosas apuestas electorales. Más todavía si, como insisten los mismos medios, el ''narcoestado'' venezolano podía hacerlo en mayor cuantía y con más libertad y discreción.

En segundo lugar me sorprendió la noticia porque la información no había tenido su origen en el inagotable ordenador de Raúl Reyes, imperecedera fuente de sorpresas al que todavía le restan notables exclusivas.

En tercer lugar me extrañó que no fuera al revés, que no fuera Correa, presidente ecuatoriano que, por cierto, ganó las elecciones por amplio margen no obstante las generosas subvenciones de que gozaron sus opositores, quien financiara a la guerrilla colombiana. Al fin y al cabo, por más agujeros que registren las arcas de Ecuador, supongo que su Banco Central dispone de más efectivo que la hucha guerrillera.

Pero en cuarto lugar y, sobre todo, si algo me ha sorprendido de esa ''noticia'' cuyo amplísimo eco en los grandes medios de comunicación no ha esperado a mayores confirmaciones, a menores tampoco, es el hecho de que Correa tuviera como candidato que depender económicamente de una guerrilla, según los mismos medios, en franco deterioro, carente de respaldo popular, aislada y derrotada, y a punto de rendir su lucha y objetivos.

No entiendo porqué Correa no se financió su campaña como es público y notorio se financian todos los candidatos que los Estados Unidos y Europa promueven e imponen en América y el mundo.

No digo ya captar recursos apelando a modelos como el plan Irán-Contras, con su correspondiente tráfico de armas y de drogas, o prescindir, incluso, de la insegura vía electoral para haber procedido, como en Honduras, en base a una ''destitución forzada y constitucional'' del legítimo presidente, sino haber recurrido a la gran banca, a los grandes mecenas que dirigen los centros de poder, a los dueños del mercado mundial, al propio

Departamento de Estado de los Estados Unidos y sus cómplices europeos que en el mundo apoyan con dinero público humanitarias guerras, incruentos golpes de Estado, beneméritas asonadas, compasivas huelgas y misericordiosas matanzas.

Eso sí que no lo entiendo.





miércoles, 15 de julio de 2009

Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

 Washington y el golpe de Estado en Honduras: aquí están las pruebas

La nueva diplomacia estadounidense, denominada "smart power" (poder inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar "otra solución".

Por: Eva Golinger
  • El Departamento de Estado tenía conocimiento previo del golpe.

  • El Departamento de Estado y el Congreso de EEUU financiaron y asesoraron a los actores y organizaciones hondureñas que participaron en el golpe.

  • El Pentágono entrenó, capacitó, financió y armó al ejército hondureño que perpetró el golpe y sigue reprimiendo al pueblo de Honduras.

  • La presencia militar estadounidense en Honduras, que ocupa la base militar de Soto Cano (Palmerola), autorizó el golpe de Estado con su complicidad tácita y la negativa a retirar su apoyo a los militares hondureños.

  • El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, coordinó la expulsión del poder del presidente Manuel Zelaya, junto con el subsecretario de Estado Thomas Shannon y John Negroponte, quien trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

  • Desde el primer día del golpe, el gobierno de Washington ha hablado de las "dos partes" involucradas y la necesidad de un "diálogo" para restituir el orden constitucional, legitimando de esta forma a los golpistas.

  • El Departamento de Estado se ha negado a calificar legalmente los sucesos de Honduras como un "golpe de Estado", no ha suspendido ni congelado su apoyo financiero y el comercio con el país, ni ha tomado medidas para presionar eficazmente al gobierno de facto.

  • Washington manipuló a la Organización de Estados Americanos para alargar el tiempo de debate sobre lo que había que hacer y así no apoyar el regreso inmediato del presidente Zelaya al poder, como parte de una estrategia que sigue en pie y simplemente busca legitimar al gobierno de facto y desgastar al pueblo hondureño que todavía se resiste al golpe.

  • La Secretaria de Estado Clinton y sus voceros dejaron de hablar del regreso del presidente Zelaya al poder luego de la designación de Oscar Arias, presidente de Costa Rica, como "mediador", y ahora califican al dictador que asumió el poder ilegalmente durante el golpe, Roberto Micheletti, como "presidente interino".

  • La estrategia de "negociar" con los golpistas fue impuesta por el gobierno de Obama como una manera de desacreditar al presidente Zelaya -culpándolo por los hechos que provocaron el golpe- y legitimando a los golpistas.

  • Congresistas estadounidenses -demócratas y republicanos- organizaron una visita de unos representantes de los golpistas de Honduras a Washington, a los que recibieron con honores en diferentes instituciones de la capital estadounidense.

  • A pesar de que fue el senador republicano John McCain quien coordinó la visita de los golpistas a Washington a través de un bufete de lobby, The Cormac Group, actualmente es el abogado de Bill Clinton y amigo cercano de Hillary, Lanny Davis, a quien se ha contratado como "lobbista" para lograr la aceptación pública de Washington del gobierno de facto en Honduras.

  • Otto Reich y el venezolano Robert Carmona-Borjas, quien fue abogado del dictador Pedro Carmona durante el golpe de Estado de Venezuela en Abril de 2002, ayudaron desde Washington a preparar el escenario para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

  • El equipo de diseño del golpe de Estado en Honduras designado por Washington también incluía a un grupo de embajadores de Estados Unidos recientemente nombrados en Centroamérica, expertos en la desestabilización de la revolución cubana, y a Adolfo Franco, ex encargado del programa de Cuba de la USAID.

El abogado Lanny Davis fue contratado por la sede hondureña del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL) para hacer lobby a favor de los golpistas y convencer a los poderes de Washington de que deben aceptar y reconocer al gobierno de facto de Honduras. Lanny Davis fue abogado del ex presidente Bill Clinton cuando estaba en la Casa Blanca, y es un conocido amigo y asesor de la actual Secretaria de Estado Hillary Clinton. Davis está organizando una ofensiva diplomática y mediática a favor de los golpistas, incluida la compra de publicidad en periódicos estadounidenses, y organizando reuniones entre los representantes golpistas y diferentes congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de EEUU.

Nadie duda de la implicación de Washington en el golpe de Estado de Honduras contra el presidente Manuel Zelaya que comenzó el pasado 28 de junio. Muchos analistas, dirigentes, e incluso presidentes, lo han denunciado. Sin embargo, la mayoría coinciden en disculpar a la administración de Barack Obama de algún papel en el golpe hondureño, haciendo responsables en su lugar a los rasgos del gobierno de George W. Bush y a los halcones que todavía andan por los pasillos de la Casa Blanca. La evidencia demuestra que sí, que es cierto que los halcones y los protagonistas de siempre de los golpes y sabotajes en América Latina también han participado esta vez, y además existen amplias pruebas que señalan el papel del gobierno de Obama.

[PARA QUIENES QUIERAN LEER MÁS SOBRE LOS DETALLES DE LA PARTICIPACIÓN DE WASHINGTON EN EL GOLPE, SIGUE ABAJO]

El Departamento de Estado

La nueva diplomacia estadounidense, denominada "smart power" (poder inteligente) ha jugado un papel principal antes, durante y después del golpe de Estado en Honduras. Los voceros del Departamento de Estado, admitieron en una rueda de prensa el 1 de julio, que tenían conocimiento previo del golpe y habían estado trabajando con los sectores que lo planificaban para buscar "otra solución".[i] También admitieron que dos altos funcionarios del Departamento de Estado, el subsecretario de Estado para América Latina Thomas Shannon y el subsecretario de Estado James Steinberg, estuvieron en Honduras la semana anterior al golpe para mantener reuniones con los grupos civiles y militares que lo llevaron a cabo. Dicen que su propósito era "frenar" el golpe, sin embargo su presión verbal no concuerda con su respaldo a los sectores golpistas.

Después del golpe, la Secretaria de Estado Hillary Clinton publicó una declaración, el domingo 28 de junio, que no reconocía los sucesos como un "golpe" y tampoco exigía la restitución del presidente Zelaya en el poder. Adicionalmente, siempre hacía referencia a "las dos partes" del conflicto, legitimando a los golpistas y haciendo responsable públicamente al presidente Zelaya desde el primer día: "La acción contra el presidente hondureño Mel Zelaya viola los principios de la Carta Democrática de la OEA y debe ser condenado. Llamamos a todas las partesen Honduras a que respeten el orden constitucional y el Estado de derecho, que reafirmen su vocación democrática y se comprometan a resolver las disputas políticas de manera pacífica a través del diálogo. Honduras debe abrazar a los mismos principios de la democracia que ratificamos hace un mes en la reunión de la OEA celebrada en ese país."[ii]

Y desde entonces, a pesar de diversas referencias al "golpe" de Honduras, el Departamento de Estado se negaba a calificarlo de golpe de Estado, lo que le obligaría a suspender toda clase de apoyo económico, diplomático y militar al país. El 1 de julio, los voceros del Departamento de Estado lo explicaron de esta manera: "En referencia al propio golpe, lo mejor sería decir que fue un esfuerzo coordinado entre los militares y algunos actores civiles. Obviamente, los militares fueron quienes condujeron la remoción forzada del presidente y han actuado para asegurar el orden público durante este proceso. Pero para que el golpe sea más que una insurrección o una rebelión, hay que ver una transferencia del poder a los militares. Y en ese sentido el Congreso -la decisión del Congreso de juramentar a su presidente Micheletti, como presidente de Honduras, indica que el Congreso y miembros claves de éste han desempeñado un papel importante en esta situación."[iii]

Esta posición ambigua, que condena los sucesos de Honduras como una ruptura del orden constitucional pero no llega a calificarlo como golpe de Estado ni exige la restitución del presidente Zelaya, se ratificó luego de la reunión que sostuvo la Secretaria de Estado Hillary Clinton con el presidente Zelaya el 7 de julio: "Acabo de celebrar una reunión productiva con el presidente Zelaya. Discutimos los sucesos de los últimos nueve días y el camino a seguir. Le reiteré que Estados unidos apoya la restitución del orden constitucional en Honduras. Seguimos apoyando los esfuerzos regionales a través de la OEA para lograr una resolución pacífica según las normas de la Carta Democrática. Llamamos a todas las partes a no cometer actos de violencia y a buscar una solución pacífica, constitucional y estable a las serias divisiones en Honduras, por medio del diálogo. Para ese fin, hemos trabajado con nuestros socios en el hemisferio para establecer una negociación, un diálogo que podría desembocar en una resolución pacífica de esta situación."[iv]

Ya estaba claro, después de esa reunión, que Washington no iba a seguir abogando por el regreso del presidente Zelaya al poder, sino que buscaba "una negociación" con los golpistas que, al final, favoreciera los intereses estadounidenses. Fuentes cercanas a la Organización de Estados Americanos (OEA) afirman que una alta delegación estadounidense presente en la reunión del 4 de julio en la sede del organismo multilateral intensificó la presión hacia otros Estados para que aceptaran una salida "negociada" que no implicase necesariamente la restitución de Zelaya como presidente de Honduras.

Esta manera de desviar el tema, manipular el asunto y aparecer asumiendo una posición cuando en realidad las actuaciones demuestran lo contrario, forma parte de la nueva doctrina de Obama denominada "smart power" (poder inteligente), que pretende lograr los objetivos imperiales sin satanizar al gobierno de Washington. "Smart Power" es "la capacidad de combinar el 'poder duro' con el 'poder suave' para lograr una estrategia victoriosa. El 'Smart Power' utiliza estratégicamente la diplomacia, la persuasión, la construcción de capacidades, la proyección del poder militar, económico y político y la influencia imperial, de manera efectiva, con una legitimidad política y social." Esencialmente, es una mezcla de la fuerza militar con todas las formas de la diplomacia, con énfasis en el uso de la "promoción de la democracia" como táctica para influir en el destino de los pueblos, en vez de perpetrar una invasión militar.

El embajador

El periodista Jean-Guy Allard ha revelado los orígenes del actual embajador de Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens[v]. Según Allard, Hugo Llorens, un cubano de nacimiento que llegó a Estados Unidos como parte de la Operación Peter Pan, es "especialista en terrorismoÂ… La Casa Blanca de George W. Bush captó al astuto Llorens en 2002, nada menos que como Director de asuntos andinos del Consejo Nacional de Seguridad de Washington D.C., lo que lo convirtió en el principal asesor del presidente sobre Venezuela. El golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez se produjo mientras Llorens se encontraba bajo la autoridad del subsecretario de Estado para Asuntos hemisféricos, Otto Reich, y del muy controvertido Elliot Abrams. En julio de 2008, Llorens fue nombrado embajador en Honduras."

El pasado 4 de junio, el embajador Llorens declaró a la prensa hondureña que "...Uno no puede violar la Constitución para crear una Constitución, porque si uno no tiene Constitución vive la ley de la jungla."[vi] Esas declaraciones se emitieron en referencia a la encuesta popular sobre la convocatoria de una posible asamblea constituyente, que debería haber tenido lugar el 28 de junio si no hubiera ocurrido el golpe de Estado contra el presidente Zelaya. Los comentarios de Llorens no sólo ponen en evidencia su posición contra la encuesta, sino, además, su total injerencia en los asuntos internos de Honduras.

Pero Llorens no estaba solo en la región. Luego de su nombramiento como embajador en Honduras -cargo que obviamente se le asignó debido a la necesidad de neutralizar la creciente presencia de gobiernos izquierdistas en la región y la potencia regional del ALBA-, se nombraron varios embajadores más de Washington en los países vecinos, todos expertos en la desestabilización de la revolución cubana y operaciones psicológicas.

Primero llegó el diplomático Robert Blau a la embajada de Estados Unidos de El Salvador, el 2 de julio de 2008, como el segundo de la diplomacia estadounidense. En enero de este año, Blau asumió la embajada como encargado de negocios. Antes de su envío a El Salvador, Blau fue subdirector de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, luego de haber estado dos años en la Sección de Intereses de Washington en La Habana como asesor político. Fue tan eficiente en su trabajo en Cuba con la disidencia, que el Departamento de Estado le concedió el Premio James Clement Dunn a la Excelencia, debido a su labor con la oposición contrarrevolucionaria en Cuba. Llorens y Blau eran viejos amigos, luego de trabajar juntos en el equipo de Otto Reich en el Departamento de Estado.

Después fue nombrado Stephen McFarland como embajador de Estados Unidos en Guatemala, el 5 de agosto de 2008. McFarland, graduado de la Universidad de Guerra de Estados Unidos y ex miembro del equipo de combate número dos de los marines en Iraq, era el segundo en la Embajada de Estados Unidos en Venezuela bajo William Brownfield, quien incrementó de manera alarmante el apoyo financiero y político a la oposición contra Chávez. Luego, McFarland estuvo en la embajada de Estados Unidos en Paraguay, apoyando la construcción de la base militar del Pentágono en ese país. McFarland también fue director de Asuntos Cubanos en el Departamento de Estado y su perfil lo destaca como un experto "en transiciones democráticas, derechos humanos y seguridad."

El embajador Robert Callahan llegó a Managua, Nicaragua, también a principios de agosto. Ha trabajado en las embajadas en La Paz, Bolivia, y San José, Costa Rica, y ha sido profesor en la Universidad Nacional de Guerra de Estados Unidos. En 2004 fue enviado a Iraq como agregado de prensa de la embajada en Bagdad. A su regreso, estableció la oficina de prensa y propaganda de la recién creada Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) de Washington, que en la actualidad es el órgano más poderoso de la inteligencia estadounidense.

Juntos, estos embajadores -expertos en golpes de Estado, desestabilización y propaganda- han preparado el terreno para el golpe contra el presidente Zelaya en Honduras.

Financiamiento a los golpistas

Justo en el mes anterior del golpe contra el presidente Zelaya se formó una coalición entre diferentes organizaciones no gubernamentales, empresarios, partidos políticos, la iglesia católica y los medios de comunicación, denominada "la unión cívica democrática". Su único propósito era derrocar al presidente Zelaya para impedir que abriera el camino a una asamblea constituyente que permitiría al pueblo alzar su voz y participar en su proceso político.

La "unión cívica democrática" de Honduras esta compuesta por organizaciones como el Consejo Nacional Anticorrupción, el Arzobispado de Tegucigalpa, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), el Consejo de Rectores de Universidades, la Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH), el Foro Nacional de Convergencia, la Federación Nacional de Comercio e Industrias de Honduras (FEDECAMARA), la Asociación de Medios de Comunicación (AMC), el Grupo Paz y Democracia y el grupo estudiantil Generación X Cambio.

La mayoría de estas organizaciones han sido beneficiarias de los más de 50 millones de dólares que anualmente invierten la USAID y la NED en el "desarrollo democrático" en Honduras. De hecho, un informe de la USAID sobre su financiamiento y trabajo con COHEP, destaca que "el perfil bajo de la USAID en este proyecto ayudó a asegurar la credibilidad de COHEP como una organización hondureña y no un brazo de la USAID."

Los voceros de la unión cívica democrática de Honduras en representación, según ellos, de la "sociedad civil", declararon a la prensa hondureña el 23 de junio -cinco días antes del golpe contra el presidente Zelaya- que "confían en que las fuerzas armadas cumplirán con su deber de defender la Constitución, el Estado de Derecho, la paz y la democracia." Cuando sucedió el golpe, el día 28 de junio, fueron los primeros que salieron a decir que no hubo un golpe de Estado, sino que habían "rescatado su democracia" de las manos del presidente Zelaya, cuyo crimen fue querer dar al pueblo voz, visibilidad y participación. También en representación de los sectores de clase media y alta, la unión cívica democrática ha calificado a los sectores que apoyan al presidente Zelaya de "turbas".

El Instituto Republicano Internacional, que recibe fondos de la National Endowment for Democracy (NED), obtuvo más de 1,2 millones de dólares en 2009 para trabajar con los sectores políticos en Honduras. Su trabajo se ha dedicado a apoyar los "centros de pensamiento" y "grupos de presión" en Honduras, para influir en los partidos políticos y "apoyará iniciativas para implementar posiciones políticas durante las campañas de 2009." Ésta es una clara intervención en la política interna de Honduras y evidencia del financiamiento de la NED a los sectores golpistas del país.

El lobby de Washington

El senador republicano John McCain, ex candidato a la presidencia de Estados Unidos, ayudó coordinar la visita de la delegación golpista de Honduras a Washington durante la semana pasada. McCain es conocido por su dura postura contra Venezuela, Bolivia y otros países de la región considerados "anti imperialistas" y por sus estrechos vínculos con la mafia cubana en Miami. McCain también es jefe del Instituto Republicano Internacional (IRI), ente financiero de los golpistas de Honduras. McCain ofreció los servicios de su empresa de lobby, The Cormac Group, que organizó una rueda de prensa de los golpistas en el National Press Club el 7 de junio.

Pero más allá de la conexión republicana con los golpistas hondureños, hay un vínculo más comprometedor con la actual administración demócrata de Barack Obama. El abogado Lanny Davis fue contratado por la sede hondureña del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL) para hacer lobby a favor de los golpistas y convencer a los poderes de Washington de que deben aceptar y reconocer al gobierno de facto de Honduras. Lanny Davis fue abogado del ex presidente Bill Clinton cuando estaba en la Casa Blanca, y es un conocido amigo y asesor de la actual Secretaria de Estado Hillary Clinton. Davis está organizando una ofensiva diplomática y mediática a favor de los golpistas, incluida la compra de publicidad en periódicos estadounidenses, y organizando reuniones entre los representantes golpistas y diferentes congresistas, senadores y funcionarios del gobierno de EEUU. CEAL esta compuesto por los empresarios latinoamericanos que más han promovido atentados contra los movimientos populares en la región. Por ejemplo, el actual representante de Venezuela en el CEAL es Marcel Granier, presidente de RCTV, la cadena de televisión que promovió e intentó legitimar el golpe de Estado contra el presidente Chávez.

Como parte de este esfuerzo, lograron una audiencia especial ante el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, con la participación de congresistas demócratas y republicanos, y los testimonios de personajes promotores del golpe, como Michael Shifter del Diálogo Interamericano de Washington, Guillermo Pérez-Cadalso, ex Canciller y Magistrado de la Corte Suprema de Honduras, y el famoso Otto Reich, cubano-americano conocido por su papel en la mayoría de las actividades de desestabilización contra gobiernos izquierdistas en América Latina desde los años ochenta. Como resultado de este encuentro, el Congreso de Estados Unidos está promoviendo una resolución que reconozca como legítimo al gobierno de facto de Honduras.

Otro resultado del lobby de Lanny Davis fue la reunión convocada en el Consejo de las Américas el 9 de junio, en donde participó Jim Swigert, director de los programas de América Latina y el Caribe para el Instituto Demócrata Nacional (NDI), que recibe su financiamiento de la NED, Cris Arcos, antiguo embajador de EEUU en Honduras y Adolfo Franco, ex administrador de la USAID para América Latina y el Caribe y encargado del programa de "transición" en Cuba. Estos tres personajes han trabajado como asesores del gobierno de Obama frente a la crisis en Honduras. Franco, quien también fue asesor de política exterior para el senador John McCain durante su campaña presidencial en 2008, ha sido acusado de corrupción por su mal manejo de los fondos de la USAID para el programa de "promoción de la democracia" en Cuba, gran parte de los cuales se dieron a grupos de Miami, como el Comité para una Cuba Libre y el Instituto para Estudios Cubanos en Miami, sin pasar por ningún proceso transparente de revisión.

Negroponte y Reich, de nuevo

Muchos han especulado sobre el papel del antiguo embajador de Estados Unidos en Honduras, John Negroponte, quien dirigió la fuerza paramilitar denominada "la contra" y los escuadrones de muerte contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica durante los años ochenta. Negroponte tuvo varios cargos durante la administración de George W. Bush: embajador de EEUU en Iraq, embajador ante las Naciones Unidas, director nacional de Inteligencia y, por último, subsecretario de Estado bajo Condoleezza Rice. A su salida del Departamento de Estado, Negroponte pasó al sector privado. Le ofrecieron un trabajo como vicepresidente de la firma consultora más influyente de Washington, McLarty Associates. Negroponte aceptó. McLarty Associates fue fundada por Thomas "Mack" McLarty, ex jefe de gabinete del presidente Bill Clinton y enviado especial a América Latina durante su presidencia. Actualmente, McLarty maneja la consultora más poderosa de Washington. Hasta el año 2008, McLarty Associates se llamaba Kissinger-McLarty Associates debido a la unión entre Thomas McLarty y Henry Kissinger, que evidencia la unión política entre los sectores demócratas y republicanos en Washington.

En su nuevo cargo, John Negroponte trabaja como asesor sobre política exterior del Departamento de Estado bajo Hillary Clinton. Recordemos que el embajador estadounidense en Honduras, Hugo Llorens, trabajaba bajo el comando de Negroponte durante la mayoría de su gestión.

Otto Reich lleva unos años trabajando en una campaña contra el presidente Zelaya. Fue demandado por Zelaya en abril 2009 por haberlo acusado públicamente de robar 100 millones de dólares de la empresa estatal de telecomunicaciones, Hondutel. Resulta que Reich hacía lobby para una empresa privada de telecomunicaciones que quería privatizar Hondutel. Ahora, con Zelaya destituido y un empresario en el poder, lo más probable es que Reich consiga su negocio multimillonario.

Reich fundó una organización en Washington, llamada Arcadia Foundation[vii] junto a un venezolano, Robert Carmona-Borjas, abogado especialista en temas militares, vinculado al golpe de abril de 2002 en Venezuela, según su propio perfil. Robert Carmona-Borjas supuestamente estuvo en Miraflores con Pedro Carmona durante el golpe de abril de 2002 y escapó, junto a Carmona, del palacio cuando fue tomado por la guardia de honor presidencial. Desde entonces vive en Washington, DC. Desde el año pasado, Reich y Carmona-Borjas han llevado una campaña contra Zelaya por asuntos de corrupción, con una serie de micros que hablan de corrupción, libertad de expresión y cambio en Honduras.[viii]

Carmona-Borjas ha viajado con frecuencia a Honduras durante los últimos meses, incluso hablando de golpe de Estado "técnico" junto con otros actores, como el defensor del pueblo hondureño, Ramón Custodia, quien declaró a comienzos de junio que "Los golpes son una posibilidad que puede ocurrir en cualquier escenario político".Luego del golpe, el 3 de julio, Robert Carmona-Borjas apareció en Honduras en la concentración de los golpistas en Tegucigalpa, y fue reconocido como un actor importante que hizo posible la salida de Zelaya y la llegada al poder de Micheletti.[ix]

El poder militar

Estados Unidos mantiene una presencia militar muy grande en la base de Soto Cano (Palmerola), ubicada a 97 kilómetros de la capital, que ha estado operativa constantemente desde el año 1981, cuando fue activada por el gobierno de Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan.

En los años ochenta, Soto Cano se utilizó por el coronel estadounidense Oliver North, como una base de operaciones para la "Contra", las fuerzas paramilitares entrenadas y financiadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), encargadas de ejecutar la guerra contra los movimientos izquierdistas en Centroamérica, y particularmente contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Desde Soto Cano, la "Contra" lanzaba sus ataques terroristas, escuadrones de muerte y misiones especiales que dieron como resultado miles de asesinatos, desaparecidos, torturados, lisiados y aterrorizados en Centroamérica.

John Negroponte, entonces embajador de EEUU en Honduras, junto a Oliver North y Otto Reich, dirigían estas operaciones sucias.

La base de Soto Cano es la sede de la Fuerza de Tarea Conjunta "Bravo" (JTF-B) de Estados Unidos, compuesta por efectivos del ejército, las fuerzas aéreas, fuerzas de seguridad conjuntas y el primer batallón-regimiento Número 228 de la aviación estadounidense. Son 600 personas en total y 18 aviones de combate, incluidos helicópteros UH-60 BlackHawk y CH-47 Chinook. Soto Cano también es la sede de la Academia de la Aviación de Honduras. Más de 650 ciudadanos hondureños y estadounidenses viven en las instalaciones de la base.

La Constitución de Honduras no permite legalmente la presencia militar extranjera en el país. Un acuerdo "de mano" entre Washington y Honduras autoriza la importante y estratégica presencia de los cientos de militares estadounidenses en la base, en un acuerdo "semipermanente". El acuerdo se realizó en 1954 como parte de la ayuda militar que Estados Unidos ofrecía a Honduras. La base primero fue utilizada por la CIA para lanzar el golpe contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

Cada año, Washington autoriza cientos de millones de dólares en ayuda militar y económica a Honduras, que es el tercer país más pobre del hemisferio. Este acuerdo que permite la presencia militar de Estados Unidos en el país centroamericano puede retirarse sin aviso.

El 31 de mayo de 2008, el presidente Manuel Zelaya anunció que Soto Cano (Palmerola) se utilizará para vuelos comerciales internacionales. La construcción del terminal civil se financió con un fondo del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas).

Los dos generales con mayor participación en el golpe contra Zelaya son graduados de la Escuela de las Américas y mantienen lazos estrechos con los militares estadounidenses en Honduras. El comandante de la Aviación de Honduras, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la famosa Escuela de las Américas de Estados Unidos en 1996. El jefe del estado mayor conjunto, general Romeo Vásquez, destituido por el presidente Zelaya el 24 de junio por desobedecer sus órdenes, y luego actor principal en el golpe militar sólo días después, también es graduado de la Escuela de las Américas. Los dos altos oficiales hondureños mantienen relaciones muy estrechas con el Pentágono y las fuerzas militares estadounidenses en Soto Cano.

El embajador de Estados Unidos en Honduras que cambió en septiembre 2008, Charles Ford, fue transferido al Comando Sur en Miami para encargarse de la asesoría para el Pentágono sobre América Latina.

Los militares hondureños están financiados, entrenados, adoctrinados y comandados por el ejército estadounidense sobre la base de la doctrina anti izquierdista y anti socialista. Por eso era tan fácil actuar contra el presidente Zelaya, su comandante en jefe, porque lo veían como parte de la "amenaza izquierdista", contra la que llevan combatiendo desde hace decenios.[x]

De todas estas evidencias -y habrá más en el futuro- se comprueba el inconfundible papel de Washington en el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Zelaya.


I

http://www.state.gov/r/pa/prs/ps/2009/july/125564.htm



II

http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/06/125452.htm



III Ver nota 1

IV

http://www.state.gov/secretary/rm/2009a/july/125753.htm


V

http://www.radiomundial.com.ve/yvke/noticia.php?28366



VI

http://www.elheraldo.hn/País/Ediciones/2009/06/05/Noticias/Lo-que-se-haga-debe-ser-legal-y-constitucional



VII

www.arcadiafoundation.org



VIII

http://www.arcadiafoundation.org/videos.html


IX

http://www.youtube.com/watch?v=ukacM-77lXs.


X

http://www.aporrea.org/actualidad/n138264.html

jueves, 9 de julio de 2009

CNN en español: a la extrema derecha de la derecha hondureña

Recordemos: José Manuel Zelaya Rosales, presidente de Honduras, fue sacado de su casa, por la fuerza, durante la madrugada del 28 de junio, y trasladado en avión, por un comando de militares, encapuchados, a Costa Rica. Y he aquí el comportamiento inicial de la CNN: notas editoriales, comentarios y reportajes, todo, bajo un título, cuando menos llamativo: "Destitución forzada". Para la CNN no hubo un golpe de Estado en Honduras. ¿Qué tal?.

Por: Juan Carlos Caamaño
Periodista argentino. Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap)

La CNN vuelve a ser artífice de otra movida del manual de ajedrez periodístico para principiantes. Y, por lo mismo, detrás del título, grosero y grotesco, arremete con una ristra de imputaciones a Zelaya, al igual que los golpistas, acusando al mandatario de Honduras -quien jamás renunció a la presidencia-, de "irregularidades y violaciones constitucionales".

Periodísticamente, indigerible. Ideológicamente, afín con el libreto extendido, aquí y en el mundo, por las cadenas de información y comunicación transnacionales, amarradas a la cáfila global dominante.

Lo de la CNN es una actuación periodística al servicio de los golpistas, y, por carácter transitivo un servicio comunicacional, de guerra sicológica, subordinado a la contraofensiva de las derechas latinoamericanas, dependientes del esquema -de nuevas "guerras de baja intensidad"-, trazado por Estados Unidos en el mapa de la actual crisis capitalista global, en varios frentes. Léase, en el terreno económico-financiero, el político y, muy especialmente, en el social-civilizatorio, atravesado por diversos tipos de violencias funcionales a la teoría del caos y a las políticas represivas, implementadas contra los sectores más humillados de la sociedad; contra los más desamparados; contra quienes se rebelan e, incluso, contra capitalistas despojados de sus privilegios por la dinámica voraz de un poder más concentrado en la acumulación y "menos sensible" a las demandas de una justa distribución de la riqueza.

En estos tiempos de guerra intercapitalista ya no alcanza con la consigna implícita: todo el poder a los ricos, sino, de aquí en más, y a cómo dé lugar, todo el poder a los más ricos. Asistimos a las nuevas escalas del crimen, organizado en las alcobas del poder real y no en sus arrabales, como se lo quiere hacer creer. Y en tal escenario la CNN es cadena de transmisión e instrumento activo del proceso de ataque y amedrentamiento a quienes se oponen al orden y mando de los dueños del mundo.

Entrevista la CNN a la iglesia hondureña y ésta recomienda la paz a costa de que Zelaya no vuelva a Honduras. Entrevista la CNN a politólogos -"internacionales"- de su plantel, y éstos advierten que los partidarios de Zelaya están infiltrados por grupos armados que responden a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Mañana, en otra lección del ajedrez periodístico para principiantes, la CNN encontrará, en clave de primicia, la computadora de "la conspiración contra los golpistas" con las huellas dactilares de agentes cubanos, nicaragüenses y venezolanos.

Transmite la CNN el debate dentro de la Organización de Estados Americanos (OEA) y subraya, enfáticamente, las recomendaciones del canciller canadiense y los representantes de Costa Rica y Estados Unidos, los que proponen que el presidente Zelaya no retorne a Honduras para no exacerbar los ánimos de "una sociedad dividida". Y entre consultas y más consultas a personajes alineados desembozadamente con los golpistas y el elusivo palabrerío de EE.UU. al interior de sus más altos rangos gubernamentales, la CNN no deja de meter baza: "Zelaya venía siendo denunciado por no respetar la constitución, cuando -entre otras cosas- se lanzó a hacer una consulta al pueblo hondureño, que más tarde derivaría en su reelección". Cuestión que el propio Zelaya desmintió rotundamente, mil veces.

En esta ocasión, que no es la primera, pero sí una de las más descaradas, la CNN pasa al ataque, sostiene la ofensiva, no apela ni siquiera a la teoría del péndulo: un poco para los golpistas, otro poco para las víctimas de la "Destitución forzada". No. Nada. Decididamente a la carga. Abandona, una vez más, su disfraz de "periodismo independiente" y se lanza - cómplice de los encapuchados que irrumpieron en la casa de Zelaya y su familia a punta de fusiles-, a la contraofensiva desesperada de la derecha latinoamericana, consciente de que en la región los nuevos aires de independencia contagian, cada día más, a ciento de miles de personas, hartas de hambre y mentiras. Aires que despiertan conciencias y desnudan a los medios de comunicación como lo que son: empresas económicas y financieras que, por vía de distintas ramas de la producción, penetran en la realidad social y cultural de cada día, en las casas, las mentes y rutinas de miles de millones de niños, mujeres y hombres.

La CNN se juega, sin careta, en la primera línea. Se sube, ahora en Honduras, al carro de los golpistas, como lo hiciera a los tanques de guerra que, a sangre y fuego, ingresaron en Bagdad para "decir la verdad y nada más que la verdad" sobre un tal Saddam Hussein. Aunque tiempo después, con otro estilo y otro énfasis, - cuando las evidencias sobre masacres y torturas a manos de las "heroicas" tropas de EE.UU. fueron indisimulables- , se desmarcara suavemente -apelando a la desmemoria periodística de muchos de sus colegas- de las responsabilidades del holocausto, de corte hitleriano, comandado por el criminal de guerra George W. Bush, contra el pueblo musulmán.

El ayer y el presente de la CNN son periodísticamente repudiables y humanamente abominables, más allá y más acá de las derivaciones que adquiera la vida constitucional en Honduras, y la realidad de un pueblo en el que la pobreza y el desprecio hacia los más necesitados fue, durante décadas, el resultado de las políticas aplicadas por Estados Unidos y las oligarquías del "patio trasero", en nombre de la democracia y la libertad.

viernes, 3 de julio de 2009

HONDURAS RESISTE

Por: Alex Daniel Mora Arciniegas

Honduras, un pequeño país de Centroamérica, del que poco se sabe porque poco se informa, sufrió el pasado fin de semana uno de los atentados más insólitos a la democracia en pleno siglo XXI. Todo esto como resultado de haber sido por varias décadas el mejor patio trasero de Estados Unidos después de que éste a inicios del siglo XX introdujera en suelo Hondureño a la United Fruit Company, dueña y señora de enormes latifundios que ahora venía a apoderarse de Honduras y dando pasó al control de las plantaciones más extensas de América Central.

La United Fruit controló la producción agrícola, especialmente la industria bananera, pero también fue dueña de los ferrocarriles, de los barcos, de los puertos, Y, dueña, sobre todo, de los presidentes del país. Para asegurar los intereses de la United Fruit, Estados Unidos invadió militarmente a Honduras en 1903, luego hubo una nueva invasión en 1907, en 1911, 1912, en 1919, 1924 y 1925. En 1933, la United Fruit impuso al presidente Tiburcio Carías, dictador sanguinario, que desgobernó el país hasta 1948. Hasta que el pueblo hondureño, los hijos e hijas de Lempira, aquel jefe indígena que luchó hasta la muerte contra los invasores españoles, se organizó en sindicatos e hizo huelgas heroicas en las plantaciones bananeras.

Fue entonces cuando comenzaron los golpes militares: Golpe militar en 1956, en 1963, 1972 y 1978. En los años 80, Estados Unidos le declaró la guerra a la revolución sandinista y a la revolución salvadoreña y convirtió el territorio de Honduras en un portaviones gigante, una base para los contras, aquellos mercenarios que luchaban contra Nicaragua y El Salvador, pueblos hermanos; los militares hondureños fueron entrenados por expertos norteamericanos e israelíes en torturas y asesinatos.

Son esos mismos militares los que el pasado 28 de junio han dado un golpe de estado contra el presidente José Manuel Zelaya, el pretexto ha sido una consulta para que la población opine sobre la necesidad de una asamblea constituyente, puesto que la actual Constitución hondureña fue escrita en 1982, durante la guerra “de baja intensidad” impulsada por el gobierno criminal de Ronald Reagan; una Constitución “inconstitucional” porque limita los derechos humanos y prohíbe la participación popular en asuntos políticos y económicos, mejor así, dirán algunos oligarcas, porque el mejor pueblo es el que menos opina.

La decisión de un juez de que no procedía una encuesta no vinculante donde se preguntaba sobre su voluntad de organizar una cuarta urna en las próximas elecciones del mes de noviembre de 2009, una consulta al pueblo para ver si estaba de acuerdo con una Cuarta Urna en esas elecciones de noviembre, esta sola pregunta produjo el golpe de Estado. Se inventaron supuestos, hasta se habló que se pretendía quitar la patria potestad a los niños mayores de tres años, o implantar la reelección presidencial. En todo caso, la encuesta no estaba vinculada a propuesta política, pues el proceso, si acaso el pueblo la aceptaba, iría por los caminos legales de una Asamblea Constituyente. Pero esto no gustó a los poderosos de Honduras.

Esta es la oligarquía, la oligarquía responsable del hambre de las grandes mayorías que sobreviven con menos de un dólar diario en Honduras. Una oligarquía que ha puesto como presidente a Roberto Micheletti, un empresario corrupto enquistado en el Congreso desde hace tres décadas. Una oligarquía que controla el Congreso, el Poder Judicial y la casi totalidad de los medios de comunicación. Una oligarquía que controla también, lastimosamente y aunque a muchos nos duela, a los jerarcas de la iglesia católica y las evangélicas, cómplices en este golpe militar.

Lo que nos dice el golpe de Estado en Honduras es que el sistema democrático que se vive en América Central en pleno siglo XXI puede ser roto por una simple apelación de juez o abogado y si un organismo judicial superior lo acepta, puede dar lugar a deponer a un presidente. La lección es funesta. La administración de la ley puede inventarse recursos para romper el orden constitucional. Lo ocurrido en Honduras nos da una señal que la democracia no está consolidada aún en Centro América, y si bien el sector que maneja las armas puede ser profesional en aceptar con obediencia a la Constitución, también es posible que un recurso de cualquier persona e interpretado por un órgano del Estado sea capaz de abrirle las puertas a un grupo de ambiciosos para deponer a un presidente democráticamente elegido.

Esta es la realidad histórica y la actual situación de nuestros hermanos hondureños, realidad desconocida por muchos ya que es más importante para los medios de comunicación dar a conocer de qué murió y qué honores le van a rendir al “rey del pop”, o qué es o qué no es un “atentado” a la “libertad de expresión” en vez de ayudarnos a que nos demos cuenta de la realidad que aún en pleno siglo XXI todavía viven muchos hermanos y hermanas de países de nuestra América.

Por el bien de América Latina las dictaduras no pasarán. El golpe militar en Honduras es un plomazo a la tolerancia política como dinámica del sistema democrático continental, no hay otra salida: reponer al presidente Zelaya para ponerle paro a la perversión ocurrida la madrugada del 28 de junio de 2009, a lo cual ya se ha sumado el rechazo y el repudio de la gran mayoría de organizaciones internacionales y demás países y entidades de gobierno que no apoyan este tipo de práctica inconstitucional, antidemocrática, destructora y avasalladora de los derechos de las personas. Ninguna crisis política debe ser resuelta por las balas y los fusiles, ésta es una verdad incontrovertible en el siglo de la información, el conocimiento y la tecnología.

Hermanos y hermanas hondureñas, resistan. Sigan luchando en las calles, en los barrios, en todo el país. Resistan. Recuerden las palabras de Francisco Morazán, primer Presidente de Honduras, que parecen dirigidas a los golpistas de hoy: Hombres que habéis abusado de los derechos del pueblo por un sórdido y mezquino interés. Con vosotros hablo, enemigos de la independencia y la libertad. Ese pueblo que habéis humillado, insultado, envilecido y traicionado tantas veces, ese mismo pueblo será vuestro juez.

jueves, 18 de junio de 2009

El juego sucio de los medios

El vociferante globalizador Mario Vargas Llosa, que se desgañita denunciando "la dictadura de Chávez", enmudeció como por magia frente al genocidio del presidente peruano. Son en realidad compadres de la misma causa y sirven al mismo patrón, que en gratitud los remunera y les crea la ilusión de ser ciudadanos de "primera clase", a diferencia de los nativos catalogados como seres de "cuarta categoría".

Por: Vicky Pelaez
ELDIARIONY, especial para ARGENPRESS.info

Si hubiera tenido que elegir entre el gobierno sin prensa o la prensa sin gobierno, habría preferido el último (Thomas Jefferson, 1787).

Desde la aparición del primer periódico en 1547, todos los gobiernos del mundo han tratado de dominar los medios de comunicación para ocultar la verdad que no les favorece. En estos tiempos de la globalización, que permite a las mega transnacionales apoderarse de la prensa, creando un complejo informativo de agencias de prensa internacionales con capacidad de imponerse a los gobernantes, y crear la opinión pública de acuerdo a sus intereses, la libertad de expresión se ha convertido en un rehén del poder corporativo, la verdad ha sido distorsionada o reemplazada por la mentira o el silencio.

Desde este punto de vista, la reciente masacre de los nativos amazónicos por la policía peruana acabó siendo el resultado del ataque de los nativos contra agentes del orden público que trataron de salvaguardar la democracia. Así, las seis etnias amazónicas, los guardianes de la selva que protegen la tierra ancestral de la privatización y la invasión de las corporaciones, se convirtieron en 'bárbaros e ignorantes agresores', mientras, el estado peruano y su líder Alan García que ordenó dispararles por tierra y aire, fueron presentados como lúcidos demócratas por la prensa globalizada. Por supuesto ninguna agencia de información cuestionó la velada declaración de García sobre la injerencia venezolana, boliviana y ecuatoriana en la tragedia de la semana pasada. Sólo hicieron eco de la versión gubernamental, y no mandaron periodistas a la zona del conflicto. Para qué hacerlo si son fabricadores de la "verdad programada con anticipación".

Por la insinuación contra Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, considerados por las corporaciones energéticas como enemigos de la globalización, Alan García es exonerado de sus pecados y callan el cierre de las radios locales amazónicas y en especial la radio "La Voz de Bagua" que fue la primera en denunciar "la masacre, las desapariciones de más de 60 nativos y la quema de cadáveres no identificados por los militares y la policía". Sin embargo, los intentos de Morales, Chávez y Correa de defender la democracia de la agresiva campaña mediática de los oligopolios nacionales, son denunciados por las agencias como ataque a la libertad de prensa.

El vociferante globalizador Mario Vargas Llosa, que se desgañita denunciando "la dictadura de Chávez", enmudeció como por magia frente al genocidio del presidente peruano. Son en realidad compadres de la misma causa y sirven al mismo patrón, que en gratitud los remunera y les crea la ilusión de ser ciudadanos de "primera clase", a diferencia de los nativos catalogados como seres de "cuarta categoría". El concepto de democracia, que tanto anhela Vargas Llosa, es definido por el departamento de estado norteamericano. Cuando critica la "agresiva actividad" de Hugo Chávez contra los medios privados, el escribidor denuncia persecución de la prensa venezolana.

Felizmente en estos tiempos globalizadores y del Internet, la verdad es muy difícil de ocultar. Las viejas mañas de distorsión y ocultamiento de las agencias, ya no pueden con la avalancha de la comunicación alternativa. Para muestra un botón, a los minutos del cierre de La Voz de Bagua la noticia ya circulaba por el mundo.